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The Old Ways

Author: Lola RV / Etiquetas: ,



Ampliando su enfoque hacia una variedad más ecléctica de temas célticos, y siguiendo su asistencia a una exhibición internacional de utensilios celtas en Venecia, las letras de Loreena en su cuarto álbum, The Visit , toman la forma de historias musicales.

Esto comenta Loreena de The Old Ways:

Hace unos años pasé una memorable noche vieja en Doolin, en el Condado de Clare, en Irlanda, y me conmovió la antigüedad de algunas de las celebraciones. Me encontré con profundos recordatorios de que estos deben ser los remanentes del antiguo mundo encontrándose con el "nuevo".



The Old Ways 
Letra y música de Loreena McKennitt


The thundering waves are calling me home to you
The pounding sea is calling me home to you

On a dark new year's night
On the west coast of Clare
I heard your voice singing
Your eyes danced the song
Your hands played the tune
T'was a vision before me.

We left the music behind and the dance carried on
As we stole away to the seashore
We smelt the brine, felt the wind in our hair
And with sadness you paused.

Suddenly I knew that you'd have to go
My world was not yours, your eyes told me so
Yet it was there I felt the crossroads of time
And I wondered why.

As we cast our gaze on the tumbling sea
A vision came o'er me
Of thundering hooves and beating wings
In clouds above.

As you turned to go I heard you call my name,
You were like a bird in a cage spreading its wings to fly
"The old ways are lost," you sang as you flew
And I wondered why.







Las estruendosas olas están llamándome a casa, contigo.
El violento mar está llamándome a casa, contigo.

Eran una oscura noche de año nuevo
En la costa oeste de Clare
Que escuché tu voz, cantando
Tus ojos bailaron la canción
Tus manos interpretaron la melodía
Fue toda una visión ante mí.

Dejamos la música atrás y la danza continuó
Mientras continuamos nuestro camino, hacia la costa
Y olimos la sal, sentimos el viento en el pelo
Con pena te detuviste.

Repentinamente supe que tendrías que irte
Tu mundo no era el mío, tus ojos me lo confirmaron
 Entonces fue allí que sentí la encrucijada del tiempo
Y me pregunté por qué.

Mientras posábamos nuestra mirada en la rompiente del mar
Una visión vino a mí
De galopes tronando y alas batiendo
En las nubes.

Al darte la vuelta, te oí pronunciar mi nombre
Eras como un ave en una jaula, desplegando sus alas para volar
"Las viejas costumbres se perdieron" me cantaste, mientras volabas
Y me pregunté el por qué.

Las estruendosas olas están llamándome a casa, contigo.
El violento mar está llamándome a casa, contigo.


The Lady of Shalott

Author: Lola RV / Etiquetas: ,




"Desde hace mucho tiempo considero los impulsos creativos como una visita - una especie de bendición, quizá, no impuesta o poseída tanto como esperada, para la que me preparo. Una especie, también, de misterio. Esta grabación se esfuerza por explorar algo de dicho misterio". 
-LM


En el álbum "The Visit", podemos disfrutar de una de las creaciones más queridas de Loreena, una preciosa melodía que narra el poema épico de Tennyson ambientado en la legendaria época del rey Arturo, "The Lady Of Shalott".





The Lady of ShalottLetra de Lord Alfred Tennyson. Música de Loreena McKennitt.


On either side of the river lie
Long fields of barley and of rye,
That clothe the world and meet the sky;
And thro' the field the road run by
To many-towered Camelot;
And up and down the people go,
Gazing where the lilies blow
Round an island there below,
The island of Shalott.

Willows whiten, aspens quiver,
Little breezes dusk and shiver
Thro' the wave that runs for ever
By the island in the river
Flowing down to Camelot.
Four grey walls, and four grey towers,
Overlook a space of flowers,
And the silent isle imbowers
The Lady of Shalott.

Only reapers, reaping early,
In among the bearded barley
Hear a song that echoes cheerly
From the river winding clearly
Down to tower'd Camelot;
And by the moon the reaper weary,
Piling sheaves in uplands airy,
Listening, whispers "'tis the fairy
The Lady of Shalott."





There she weaves by night and day
A magic web with colours gay,
She has heard a whisper say,
A curse is on her if she stay
To look down to Camelot.
She knows not what the curse may be,
And so she weaveth steadily,
And little other care hath she,
The Lady of Shalott.

And moving through a mirror clear
That hangs before her all the year,
Shadows of the world appear.
There she sees the highway near
Winding down to Camelot;
And sometimes thro' the mirror blue
The Knights come riding two and two.
She hath no loyal Knight and true,
The Lady Of Shalott.

But in her web she still delights
To weave the mirror's magic sights,
For often thro' the silent nights
A funeral, with plumes and lights
And music, went to Camelot;
Or when the Moon was overhead,
Came two young lovers lately wed.
"I am half sick of shadows," said
The Lady Of Shalott.

A bow-shot from her bower-eaves,
He rode between the barley sheaves,
The sun came dazzling thro' the leaves,
And flamed upon the brazen greaves
Of bold Sir Lancelot.
A red-cross knight for ever kneel'd
To a lady in his shield,
That sparkled on the yellow field,
Beside remote Shalott.

His broad clear brow in sunlight glow'd;
On burnish'd hooves his war-horse trode;
From underneath his helmet flow'd
His coal-black curls as on he rode,
As he rode back to Camelot.
From the bank and from the river
he flashed into the crystal mirror,
"Tirra Lirra," by the river
Sang Sir Lancelot.

She left the web, she left the loom,
She made three paces taro' the room,
She saw the water-lily bloom,
She saw the helmet and the plume,
She looked down to Camelot.
Out flew the web and floated wide;
The mirror cracked from side to side;
"The curse is come upon me," cried
The Lady of Shalott.

In the stormy east-wind straining,
The pale yellow woods were waning,
The broad stream in his banks complaining.
Heavily the low sky raining
Over towered Camelot;
Down she came and found a boat
Beneath a willow left afloat,
And round about the prow she wrote
The Lady of Shalott



And down the river's dim expanse
Like some bold seer in a trance,
Seeing all his own mischance -
With a glassy countenance
Did she look to Camelot.
And at the closing of the day
She loosed the chain and down she lay;
The broad stream bore her far away,
The Lady of Shalott.

Heard a carol, mournful, holy,
Chanted loudly, chanted lowly,
Till her blood was frozen slowly,
And her eyes were darkened wholly,
Turn'd to towered Camelot.
For ere she reach'd upon the tide
The first house by the water-side,
Singing in her song she died,
The Lady of Shalott.

Under tower and balcony,
By garden-wall and gallery,
A gleaming shape she floated by,
Dead-pale between the houses high,
Silent into Camelot.
Out upon the wharfs they came,
Knight and Burgher, Lord and Dame,
And round the prow they read her name,
The Lady of Shalott.

Who is this? And what is here?
And in the lighted palace near
Died the sound of royal cheer;
And they crossed themselves for fear,
All the Knights at Camelot;
But Lancelot mused a little space
He said, "She has a lovely face;
God in his mercy lend her grace,
The Lady of Shalott."




A ambos lados del río se despliegan
anchos campos de cebada y centeno,
que decoran la tierra y se reúnen con el cielo;
y a través del campo se extiende el camino
que va hacia las torres de Camelot;
y la gente va y viene,
contemplando el lugar donde se balancean los lirios
alrededor de la isla de allí abajo,
la isla de Shalott.

Los sauces palidecen, tiemblan los álamos,
las leves brisas se ensombrecen y tiemblan
en las olas que discurren sin cesar
por el río que rodea la isla
fluyendo hacia Camelot.

Cuatro muros grises y cuatro torres grises,
dominan un lugar rebosante de flores,
y la silenciosa isla aprisiona
a la Dama de Shalott.

Sólo los segadores, segando temprano
entre la espesura de cebada,
escuchan un canto que resuena vivamente
desde el río transparente que serpea,
hacia las torres de Camelot:
Y a la luz de la luna, el cansado segador,
apilando los fajos en aireadas mesetas,
al escucharla, murmura: "Es el hada,
la Dama de Shalott".

Allí, noche y día,
teje un mágico lienzo de alegres colores.
Ha oído un susurro advirtiéndole
que una maldición caerá sobre ella
si mira hacia Camelot.
Desconoce el tipo de que maldición es,
y debido a ello teje sin parar,
sin preocuparse de nada más,
la Dama de Shalott.
Y moviéndose a través de un cristalino espejo
colgado todo el año ante ella,
aparecen las tinieblas del mundo.
Ve la cercana calzada
discurriendo hacia Camelot:
ve los arremolinados torbellinos del río,
los rudos patanes pueblerinos,
y las capas rojas de las muchachas,
provinientes de Shalott.


Y a veces, a través del azul espejo
los caballeros vienen cabalgando en pares:
No tiene un caballero leal y franco,
la Dama de Shalott.

Pero aún gozando en tejer en su lienzo
las visiones del mágico espejo,
-cuando a menudo en las noches silenciosas
un funeral, con velas, penachos y música,
se dirigía hacia Camelot;
o cuando la luna estaba en lo alto,
y llegaban dos amantes recién casados-
"Cansada estoy de las sombras",
dijo la Dama de Shalott.

A tiro de arco de su alero,
cabalgaba entre los fajos de cebada,
el sol resplandecía por entre las hojas,
y llameó en las grebas de bronce
del intrépido Lancelot.
Un cruzado de rodillas para siempre
ante una dama en su escudo,
que resplandecía entre los dorados campos,
cercanos a la remota Shalott.

Bajo el azul del despejado día
brillaba la lujosa montura de cuero,
el yelmo junto con su pluma
ardían juntos en una única llama,
mientras él cabalgaba hacia Camelot.
Desde la orilla y el río
Brilló en el cristalino espejo,
"Tirra lirra", por el río
cantaba Sir Lancelot.

Ella dejó el lienzo, dejó el telar,
dio tres pasos por la habitación,
vio florecer el lirio en el agua,
vio la pluma y el yelmo,
y miró hacia Camelot.

La tela salió volando y ondeó en el vacío;
El espejo se quebró de lado a lado;
"la maldición cae sobre mí",
gritó la Dama de Shalott.

Tensos, bajo el tormentoso viento del este,
los dorados bosques empalidecían,
la corriente gemía en la ribera,
el cielo encapotado llovía fuertemente
sobre las torres de Camelot;


Ella descendió y halló una barca flotando
junto al tronco de un sauce,
y alrededor de la proa escribió
"La Dama de Shalott".
Y en la oscura extensión río abajo
-como un audaz vidente en trance,
contemplando su infortunio
-con turbado semblante
miró hacia Camelot.

Y en el ocaso del día
soltó las amarras y se marchó.
La amplia corriente la llevó lejos, lejos,
La Dama de Shalott.

Oyó una balada muy triste, mística
Cantado en voz alta, de forma humilde,
Hasta su sangre se fue congelando lentamente,
Y sus ojos totalmente se oscurecieron
Con la vista clavada en Camelot.

Y yendo su proa a la deriva
entre campos y colinas de sauces,
oyeron cantar su última canción,
a la Dama de Shalott.

Bajo numerosas torres y muchos balcones,
por jardines, muros y galerias,
una forma reluciente pasó flotando.
Palida como la muerte entre las altas almenas.
Silencio en Camelot.

Al embarcadero llegaron
caballero y burgués, señor y dama,
Y leyeron un nombre escrito en la proa :
La Dama de Shalott.
¿Quién es ella? ¿Y porqué está aquí?

Y junto al iluminado palacio,
cesaron los sones de aclamación real;
y temerosos se presignaron
todos los caballeros de Camelot;
Pero Lancelot se quedó pensativo
y dijo, "ella tiene una cara encantadora;
Dios en su misericordia preste su gracia, a esta Dama.
La Dama de Shalott." 










Greensleeves

Author: Lola RV / Etiquetas:


Enrique VIII fue un enamorado de la música y el baile. Poseía muchos instrumentos, tenía una bonita voz, tocaba muy bien el laúd y, durante los primeros años de su reinado, escribió la letra y la música de numerosas composiciones en las que, con gran sensibilidad, retrató los placeres de la vida cortesana.

Un cancionero conocido como Henry VIII’s Book o Henry VIII’s Manuscript contiene treinta y tres composiciones realizadas por el monarca, así como obras de otros compositores. La mayor parte de esta música es vocal. El tono alegre de los textos sugiere que datan de los primeros años de su reinado. Algunas de las canciones parecen haber sido escritas para ocasiones especiales y, casi todas, tienen al amor como tema principal. El rey escribía canciones tanto en inglés como en francés (”Pastime with good company”, “Helas Madam”…).

Uno de los temas que se le han atribuido a Enrique VIII es “Greensleeves”, una bella canción que habla de un amor no correspondido. Se cree que lo compuso para su futura consorte, Ana Bolena, que no quiso convertirse en una más de sus amantes, como le había ocurrido a su hermana, y le pidió, antes de entregarse a él, que consiguiera el divorcio de su actual esposa, Catalina de Aragón, y la convirtiese a ella en la nueva reina de Inglaterra. Enrique VIII se obsesionó con esta mujer que le negaba sus favores sexuales. Este rechazo aparece en la canción, que incluye la frase “Ay, amor, me malinterpretas al rechazarme de forma tan descortés”.



"Siempre me he preguntado como cantaría Tom Waits la canción "Greensleeves". Cuando estaba preparando mi grabación anterior, Parallel Dreams, mientras esperaba para hacer otra cosa, grabamos esta canción accidental y espontáneamente en una toma sin tener intención alguna de incluirla en el producto final. Sin embargo, aquí está, Tom"
-LM.



Greensleeves
Música tradicional; 
Letra de Enrique VIII

Alas my love you do me wrong
To cast me off discourteously;
And I have loved you oh so long
Delighting in your company.
Greensleeves was my delight,
Greensleeves my heart of gold
Greensleeves was my heart of joy
And who but my lady Greensleeves.

I have been ready at your hand
To grant whatever thou would'st crave;
I have waged both life and land
Your love and goodwill for to have.

Greensleeves was my delight,
Greensleeves my heart of gold
Greensleeves was my heart of joy
And who but my lady Greensleeves.

Thy petticoat of sendle white
With gold embroidered gorgeously;
Thy petticoat of silk and white
And these I bought gladly.
Greensleeves was my delight,
Greensleeves my heart of gold
Greensleeves was my heart of joy
And who but my lady Greensleeves


Ay, mi amor tú me haces mal
Desechándome sin cortesía
Y te he amado, oh, tanto tiempo
Deleitándome en tu compañía

Greensleeves fue mi deleite
Greensleeves fue mi corazón de oro
Greensleeves fue mi corazón de alegría
¿Y quién sino mi Lady Greensleeves?

Me has tenido comiendo de tu mano
Para concederte tus deseos
He removido cielo y tierra
Para tener tu voluntad y tu amor

Greensleeves fue mi deleite
Greensleeves fue mi corazón de oro
Greensleeves fue mi corazón de alegría
¿Y quién sino mi Lady Greensleeves?

Tu enagua de satén blanco
Bordadas magnificamente en oro
Tu enagua de seda blanca
Te las compré gustosamente

Greensleeves fue mi deleite
Greensleeves fue mi corazón de oro
Greensleeves fue mi corazón de alegría
¿Y quién sino mi Lady Greensleeves?